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     Cuántas veces hemos oído hablar de terapias energéticas, incluso nos hemos tratado con ellas, sin llegar a entender realmente el concepto de energía ni de circulación energética.  Hoy quiero acercaros a la idea del sistema circulatorio energético, especialmente para aquellos de vosotros que os habéis tratado con acupuntura o tenéis curiosidad en descubrir qué es eso de los meridianos.

     La mejor manera de comprender el sistema circulatorio energético es asemejarlo al sistema circulatorio sanguíneo. Del mismo modo que la sangre circula por arterias, venas y capilares, recorriendo todo el cuerpo y nutriendo nuestros órganos y tejidos, la energía circula también por un sistema de vasos, cumpliendo funciones análogas: nutrir de energía nuestros órganos y tejidos.

El sistema circulatorio energético está estructurado de la siguiente manera:

  • Meridianos (Jing):
    • 12 meridianos principales: cada uno conecta con un órgano, nutriéndolo de energía. Toma el nombre del órgano que rige ( meridiano del pulmón, del hígado, del corazón, etc…) La mitad de ellos tienen carácter yin, la otra mitad, carácter yang.
    • 12 meridianos tendino-musculares: parten de los meridianos principales y circulan por músculos, tendones y articulaciones, llevando energía defensiva ( Oe) que nos protege de la energía perversa procedente del exterior.  En MTC se entiende por energía perversa cualquier agente del medio que perturba la circulación energética natural del organismo. Es el caso de la humedad, el frío, el calor, el viento, el calor de verano y sequedad.
    • 12 meridianos distintos:  conectan  los canales tendino-musculares a los órganos.
    •  8 meridianos  extraordinarios: también conocidos como vasos maravillosos, conectan entre sí a los meridianos  principales, regularizando la circulación energética por ellos.
  • Vasos ( Luo):
    • 12 Luo transversales: relacionan los 12 meridianos entre sí, conectándolos en parejas yin – yang.
    • 15 Luo longitudinales: circulan paralelos a los 12 meridianos principales, pero más superficialmente. Su recorrido es más corto. 12 salen de los meridianos principales, otros dos  de dos meridianos extraordinarios y el último del gran luo del bazo.
    • Capilares:  ramificaciones desde los Luo transversales y longitudinales.

     La estructura de meridianos y vasos forma el sistema circulatorio energético. La energía va recorriendo todos los canales, nutriendo y defendiendo nuestro cuerpo de las agresiones del medio.  Una vuelta de este circuito sería de la siguiente forma:

     Partimos del pulmón. La energía sale del órgano y circula por el meridiano del pulmón ( yin)  hacia la mano.  En ésta conecta con el canal del intestino grueso (yang).  Asciende por este canal de nuevo  siguiendo el brazo.  Una rama de este canal parte de la clavícula hacia la cabeza, donde comunica con el canal del estómago ( Yang).  Por este canal continúa circulando por el cuello, fosa supraclavicular, diafragma y estómago. Sale del estómago, entra en el abdomen  y circula hacia abajo, pasando por la rodilla, el borde antero-lateral de la tibia y el dorso del pie, donde conecta a través de otra rama con el canal del bazo ( yin). Por este canal, la energía retoma el ascenso siguiendo la parte interna de la pierna hasta entrar en la cavidad abdominal. Entra en el bazo, atraviesa el diafragma y alcanza el corazón ( yin).  Desde el corazón, sigue circulando por el canal que lleva su nombre atravesando el pulmón, descendiendo por la cara interna del brazo hacia la mano, alcanzando el canal del intestino delgado ( yang). Por este canal, sigue la circulación de retorno ascendiendo por el brazo hacia la fosa supraclavicular. A esta altura, se ramifica y asciende por el cuello, hacia la mejilla hasta alcanzar la parte interna del ojo, donde comunica con  el canal de la vejiga (yang). Asciende hacia la frente, la región temporal, el vértex, la nuca, escápula, desciende por la espalda paralelo a la columna. Se ramifica en la región  lumbar hacia la vejiga una rama y hacia el glúteo la otra, que, descendiendo por la parte trasera de la pierna, es la que comunica con el canal del riñón en el pie. Por este canal asciende de nuevo por la pierna, siguiendo la cara interna, hacia el riñón. Desde el riñón, sale una rama hacia arriba pasando a través del hígado y el diafragma hacia el corazón. Allí se une al canal del pericardio  (yin).  La rama torácica de este canal se dirige hacia la axila, desciende por el centro de la cara interna del brazo y entra en la palma de la mano. En esta zona vuelve a ramificarse, una de las ramas se dirige al dedo anular, donde conecta con el meridiano del triple calentador (yang).  Desde este canal, la energía asciende de nuevo por el brazo ( cara posterior) hasta el hombro y el tórax. En el tórax  se ramifica, ascendiendo una rama por el cuello hacia el ángulo externo del ojo, donde comunica con el canal de la vesícula biliar ( yang).  Desde aquí, desciende de nuevo hacia el cuello, fosa supraclavicular, parte anterior de la axila, costado, cadera, cara lateral del muslo y sigue hacia abajo hasta conectar con el canal del hígado en el pie (yin). De nuevo asciende siguiendo  el  dorso del pie, la cara interna de la pierna, abdomen, estómago, hígado, diafragma y alcanza el pulmón, cerrando el ciclo.

     Este circuito no es una descripción completa de cada uno de los canales, sino del circuito que sigue la energía en nuestro organismo para nutrir los órganos a través de los doce meridianos principales. Las distintas ramificaciones y cruces con el resto de canales completan la circulación llevando la energía a todos los rincones de nuestro cuerpo.

     En sucesivos artículos iré describiendo cada uno de los canales de manera individual, para así completar nuestro nivel cultural en cuanto al sistema energético de meridianos.

   

     Hoy quiero hablaros de los germinados, grandes desconocidos en nuestra dieta. Los germinados son leguminosas que han echado brote. Los más conocidos son los brotes de soja, pero pueden prepararse con cualquier leguminosa u otra semilla. La ventaja de emplearlos en nuestra alimentación es que conservan todos los nutrientes, especialmente virtaminas, minerales y aminoácidos, al no ser destruidos por la temperatura de cocción. Se añaden a las ensaladas, por lo que son especialmente adecuados en época estival, donde además se disminuye considerablemente la ingesta de legumbres al evitar los acalorantes potajes.

¿Cómo preparar unos germinados?

     Podéis haceros con un germinador, que suelen vender en los establecimientos de dietética y herbolarios. Aunque también podéis improvisar uno en vuestra cocina. No tenéis más que preparar una bandeja y verter en ella las legumbres, de modo que no queden amontonadas. Agragad un poco de agua, la justa para que se vaya absorbiendo a lo largo del día ( no deben estar permanentemente encharcados). Dependiendo de la semilla, en dos o tres días comenzarán a brotar. Debéis ingerirlas mientras el brote está blanquecino. No deben tomarse cuando el brote se ha puesto verde. Agregadlos a las ensaladas. Variad las semillas y así, además de variar el paladar, os aseguráis de tener una variada fuente de minerales y aminoácidos.

También podéis encontrarlos ya germinados en herbolarios y establecimientos de dietética, envasados al vacío.

     Cuando oí hablar por primera vez del caballero de la armadura oxidada, pensé que eso de la armadura era una rigidez de sentimientos que estaba ya superada. Cuando la leí, me sorprendió la realidad de la pesada armadura que todos llevamos sin darnos cuenta. Os dejo en la sección de descargas – libros esta magnífica historia . Espero que os ayude, como a mí, a retomar el hilo de vuestras emociones y no volver a dar por hecho que todo está resuelto. Me gustaría que participáseis  a través de los comentarios. Entre todos lograremos desprendernos de esa armadura invisible que tanto nos pesa.

Lumbalgia

Lumbalgia

     El término lumbalgia se aplica para describir el dolor que aparece en la parte baja de la espalda, afectando a la zona lumbar de la columna vertebral. La causa de dicho dolor es variada y, aunque aparece más corrientemente en personas mayores, cada vez son más los jóvenes que la padecen. En la medicina natural y la acupuntura encontramos grandes aliados que nos ayudan a aliviar el dolor y mejorar el estado de nuestra columna.

     Las dos causas principales de lumbalgia son: postura incorrecta y degradación. Veamos cada una de ellas desde distinta perspectivas y el modo de afrontarlas.

     Los casos más sencillos de lumbalgias son aquellos debidos a incorrecciones posturales. Pasar muchas horas sentado o de pie o mantener la espalda encorvada echando todo el peso sobre la zona lumbar, provoca lumbalgia. También ocurre cuando cogemos peso cargando dicha zona, el típico “tirón de riñones” para levantar el peso doblando la espalda en vez de agacharnos doblando las rodillas. La repetición de estas acciones acaba inflamando la zona e incluso rotando vértebras, dando lugar al dolor. Una vez que aparece la inflamación, es necesario tratarla. Pero debemos cambiar nuestra rutinas si no queremos que vuelva a aparecer. Si bien es cierto que no podemos cambiar nuestras ocho horas sentados en la silla de la oficina, o cargando cajas de reparto, sí que podemos las dieciséis horas restantes mimar nuestra espalda y ayudarla a relajarse, evitando así que la inflamación suba. ¿Cómo? Algunos ejemplos:

-          Caminar, al menos, media hora seguida.

-          Realizar estiramientos de espalda.

-          Practicar algunos ejercicios energéticos  como yoga, taiji o qi gong.

-          Masaje o quiroplastia.

-          Colchón adecuado.

     Para aliviar el dolor podemos tomar infusiones de plantas relajantes y antiinflamatorias, como el saúco.

     Los casos más complicados de lumbalgias proceden de la derivación de una enfermedad, como reúma, artrosis, osteoporosis o implicaciones psicológicas. El tratamiento, en estos casos, dependerá de la enfermedad de base. Sin embargo, desde el punto de vista de la Medicina Tradicional China (MTC) y de las terapias energéticas, existe un punto en común: debilidad de la energía asociada a los riñones.

     El cuerpo humano obtiene la energía que necesita para sus procesos metabólicos de los alimentos, del aire y de los riñones. Los riñones son las baterías de nuestro cuerpo. Cuando nos falta energía, los riñones la aportan. También gastamos energía renal en la fabricación de las células reproductoras y en situaciones de estrés y miedo. Como cualquier batería en uso, los riñones se descargan si no le suministramos el aporte que necesita para proveernos de energía. Cuando esto sucede, aparecen, entre otros síntomas, lumbalgias. Si la descarga es prolongada, se desarrollan enfermedades de los huesos ( artrosis, artritis, reúma, osteoporosis…). ¿Qué podemos hacer entonces? Aquí es donde las terapias naturales y la acupuntura ofrecen un gran servicio paliativo.

     La acupuntura trata la lumbalgia actuando sobre los riñones, ayudándoles a recuperar parte de su carga energética. Si los riñones están más fuertes, todos los procesos metabólicos asociados a ellos se realizan mejor, de modo que los huesos no degeneran tan rápido. También actúa de forma local disminuyendo la inflamación y el dolor.

     El empleo de plantas medicinales remineralizantes  también frena el proceso de degeneración ósea, y, por tanto, el agravamiento de la lumbalgia. Entre ellas puede citarse la cola de caballo.

     Los ejercicios energéticos antes mencionados, ayudan también a recuperar parte de la carga energética de los riñones. Son el complemento perfecto para cualquier tratamiento.

     Si la causa de la lumbalgia es psicológica o debido a un periodo de estrés, habrá que trabajar la parte emocional para corregir la respuesta que agota a los riñones y cambiarla por otra más constructiva. La emoción asociada a los riñones es el miedo. Cualquier situación que nos genere esa emoción, especialmente si está relacionada con la economía, vaciará nuestros riñones. Buscad la causa de nuestro miedo, y, si no sois capaces de encontrarla, simplemente miraos al espejo y decid: “tengo todo cuanto necesito para vivir con comodidad y alegría. Estoy a salvo.” Convertid esta frase en vuestro mantra y repetirlo siempre que sintáis temor, tantas veces como sea necesario hasta realmente haya pasado el miedo. Escuchad cada una de las palabras que decís, empapaos de ellas, tenéis que creerlas, repetirlas por que sí no servirá de nada. Las flores de Bach son muy útiles en estos casos.

Advertencia: las plantas mencionadas en este artículo son solo orientativas. Consulte con un experto antes de comenzar a tomar cualquier planta medicinal.

Autoestima

     La autoestima es una cualidad muy importante de base en nuestra personalidad, ya que se trata de la valoración  positiva que hacemos de nosotros mismos. Cuando tenemos la autoestima baja, nos consideramos incapaces de llevar a cabo nuestros propósitos e incluso merecedores de nuestro propio fracaso o mala suerte. Las causas que pueden llevarnos  a bajar nuestro nivel de autoestima son variadas, pero suelen tener el denominador común del maltrato y el fracaso. Independientemente de la causa que la origine, lo más importante es logra recuperar el nivel saludable de dicha emoción. Cuando lo logramos, la óptica de nuestros problemas cambia, y estamos en condiciones de poder enfrentarlos desde una nueva perspectiva, aportando soluciones que antes no encontrábamos. Es lo que con este artículo vamos a trabajar: el modo de recuperar o fortalecer nuestra autoestima.

     Lo primero que necesitamos averiguar es como nos sentimos realmente. No podemos cambiar lo que no sabemos que existe. Así que poneos delante de un espejo y miraros a los ojos. ¿Qué veis? Tomad nota al final de cuanto habéis visto. Ahora leedlo despacio. ¿Os reconocéis realmente en lo que habéis descrito de vosotros mismos? ¿Qué hay de vosotros y qué hay impuesto o aprendido desde el exterior, como normas “correctas” de comportamiento o formas “correctas “ de sentir? Anotad al lado de cada descripción lo que es vuestro y lo que es adquirido. Tomaos el tiempo que necesitéis. Ahora volved a leer cada una despacio y observad lo que sentís.  Anotad la emoción asociada a cada frase. Con todo esto sacamos a la luz nuestras emociones.

     Ahora escoged algunas de las descripciones adquiridas, las que consideréis más importantes en el momento en que os encontráis. Dos o tres, no más. Vamos a eliminar la parte que nos daña, transformándola en una afirmación positiva que nos aporte una nueva cualidad o fortalezca la que ya tenemos. Por ejemplo: una de esas descripciones adquiridas puede ser “ mi marido y mis hijos son lo primero, debo cuidarlos y atenderlos siempre”. El sentimiento que generan es “soy una esclava de mi familia”.  Aquí hemos de aprender que los cuidados de una madre o de una esposa son eso, cuidados, apoyo, ayuda, pero no esclavitud. La esclavitud nace cuando el servicio se  realiza a costa de uno mismo. Si procedemos de ese modo, nos agotamos y enfermamos. ¿Quién cuidará entonces de los nuestros? Construyamos una afirmación que nos ayude a ser madre y esposa en vez de esclava, que refuerce nuestra decisión de ser apoyo. Por ejemplo: “ayudo a mi familia cuanto puedo y me dedico a mi misma todo el tiempo que necesite para ser feliz”. Cuando estamos felices nos sentimos más vitales y nuestra autoestima aumenta.

     Construid frases como la del ejemplo, siempre con afirmaciones positivas. Repetidlas a lo largo del día, delante de un espejo, mirándoos a los ojos. No se trata de repetirlas una y otra vez hasta convertirlas en una letanía sin sentido. Hay que escuchar cada palabra, sentirla. Lo repetiremos cuantas veces sea necesario hasta que sintamos realmente la emoción que queremos crear, en este caso, el convencimiento de dedicarse tiempo sin remordimiento porque no está “sirviendo” a su familia.

     Avanzad poco a poco, con cada uno de los aspectos que habéis anotado. No importa el tiempo que necesitéis. Lo importante es lograr el cambio de actitud y de emoción para que nuestra autoestima tenga el nivel óptimo, seamos más felices y más eficaces en nuestro trabajo.

Recordad:

Cada uno de nosotros somos únicos,

una obra exclusiva de la creación.

Nuestro mayor tesoro es la libertad.

Sed agradecidos con el don recibido,

vivid vuestra libertad.

 

“Soy libre para escoger mi modo de vivir.

 Tengo el valor de vivir según mis principios”

-          Yo quiero ser como tú. Siempre alegre, nada te turba.

-          ¡No cuesta nada sonreír un poco!

     Pero su sonrisa es solo la máscara de su dolor. En su habitación, lejos del teatro del mundo y de su propia familia, Roberto lamenta su suerte. Se disfraza cada mañana para salir a trabajar  en un trabajo que odia, aunque no tan profundamente como la rutina en la que se ha convertido su vida familiar. Niños dando la lata sin cesar y una mujer que dejó de ser atractiva hace mucho. Pero, ¿quién lo diría al verle? Siempre tan sonriente, tan feliz con sus hijos, tan complaciente con su mujer, siempre con una sonrisa para todos. Siempre envidiable… Su cerveza y el partido de los sábados es lo único que le compensa un poco. Y cada vez necesita más cerveza.

     Roberto representa a la típica persona que lleva “la procesión por dentro”. Por distintas circunstancias, ha decidido no exteriorizar su dolor. El problema es que cuando no se exteriorizan las emociones, acaban pasando factura en forma de enfermedad.

     Cuando el estado Agrimony está bien armonizado, la alegría es sincera y se encuentra realmente el lado bueno de las cosas, viviendo un optimismo sano. Es la persona que  siempre sabe como darte apoyo. Cuando está desarmonizado, el optimismo es falso y la alegría es solo una tapadera del dolor y una máscara para no dejar que vean como eres realmente por dentro. Esta actitud provoca aún más dolor y soledad, pues al esconderte no te das ni dejas que lleguen a ti. Es como un niño que llora porque tienen hambre, pero que cierra la boca cuando le acercan la cuchara, porque tiene miedo de lo que no le guste lo que le dan. Sigue teniendo hambre y llora aún más. Pero no abre la boca. Al final, la desnutrición se hace evidente. Y para suplir su hambre, arrasa con lo que tiene más cerca, sobre todo cuando nadie le ve. Se infla a galletas, cucherías…Y adulto, busca en la comida, la bebida, las drogas… satisfacer el hambre emocional. Pero ni la comida, ni la bebida, ni las drogas pueden satisfacer esas necesidades. Si el desequilibrio es muy profundo, puede llegar a caerse en adicciones.

     Agrimony es una flor muy intensa y hay que estar preparado para tomarla. Porque hace car nuestra máscara, y nos encontramos en medio del mundo tal y como somos. Nos sentimos desamparados, desnudos, solos ante el peligro, sin saber que hacer. Es muy importante tomar conciencia de la apertura antes de tomar esta flor. Y, a ser posible, contar con el apoyo de alguien en quien confiemos. LO mejor es modular su acción combinándola con otras flores.

     Debemos tomarla cuando:

-          Sufrimos interiormente.

-          Introversión.

-          Artificialidad en las relaciones.

-          Trastorno del sueño.

-          Estado dolorosos.

-          Estreñimiento.

-          Dolencias reumáticas.

-          Represión.

-          Bloqueo emocional.

Las piezas de seda

      Las piezas de seda o las ocho piezas del brocado, como también se las conoce, tienen casi mil años de antigüedad. A lo largo del tiempo, han surgido distintas versiones, todas ellas válidas, pues conservan la raíz del Qi Gong (ver artículo  “Qi Gong: ejercicio para la salud y la mente”)

     Las piezas de seda son un conjunto de ocho ejercicios orientados a promover la circulación de la energía con el objetivo de nutrir a los órganos. Para ello se vale de distintos estiramientos de las extremidades y movimientos del tronco, acompañado cada movimiento con la respiración. Existen dos versiones: las piezas en posición sedente y las piezas de pie. Las más conocidas son éstas últimas y, por ello, las que se desarrollarán en este artículo. Pueden realizarse de manera independiente,en función de la parte que queramos trabajar, o  la serie completa. Veámoslas:

Las Ocho piezas de seda, de pie

Posición inicial: 

     Colóquese de pie, con los pies separados a la distancia de los hombros. Éstos han de permanecer erguidos, la espalda recta y el coxis ligeramente inclinado hacia adelante para estabilizar la postura. La cabeza alta, de modo que la barbilla esté paralela al suelo. Sienta como un hilo tira del centro de su coronilla hacia el cielo, esto le ayudará a mantener la postura correcta y elevar la energía. Los brazos caen de manera natural. cierre los ojos y respire con tranquilidad. si puede, respire desde el vientre ( Dan Tien Inferior). Cuando esté listo, abra los ojos y mire al frente. 

Primera pieza:

    Esta primera pieza consiste en unos estiramientos laterales del torso con el fin de promover la circulación energética en el triple calentador.  De este modo, se masajean todos los órganos vitales, disolviendo estancamientos que pueden llegar a ocasionar molestias y enfermedad. Especialmente indicada para la espalda y sus dolencias.

Movimiento:  Desde la posición inicial, cruce los dedos de las manos y  levante los brazos hacia la cabeza ,  por delante de usted. Al mismo tiempo, inspire. Cuando los brazos lleguen a lo alto debe haber terminado la inspiración. Levante ligeramente los talones para estirar también las piernas a lo largo del movimiento, de modo que al terminar esté de puntillas. Vuelva a bajar los brazos, esta vez por los lados, soltando el aire y bajando también progresivamente los talones. Al final del movimiento, los brazos deben estar de nuevo a lo largo, los talones apoyados y haber soltado todo el aire.  Conserve los brazos ligeramente doblados tanto al subir como al bajar.

Repita el movimiento 12 veces.

Segunda pieza:

Esta segunda pieza fortalece la zona lumbar y corrige el coxis. También tonifica los riñones. Es importante mantener la postura del jinete sin que tambaleen las piernas, así que baje solo lo que pueda.

Movimiento: Desde la posición de la pieza 1, de un paso con la pierna derecha hacia el mismo lado y doble las rodillas adoptando la postura del jinete. Suba las manos a la altura del pecho y una las palmas. Sepárelas abriendo hacia los lados, de modo que parezca que estira un arco; los dedos de la mano derecha se cierran salvo el índice y el corazón, que permanecen estirados a modo de flecha. La vista en el horizonte, apuntando a un objetivo muy lejano. Baje los brazos en círculo y repita el movimiento de manera simétrica hacia el lado izquierdo. Al subir los brazos y preparar el arco, inspire; expire al soltar la flecha.

Realice 12 repeticiones.

Tercera Pieza:

Esta serie armoniza el estómago y lo fortalece, ayudando el proceso digestivo y actuando favorablemente sobre las defensas.

Movimiento: Desde la posición de la pieza anterior, recupere la altura normal y acorte la distancia de los pies hasta una apertura igual a la de los hombros. Para ello desplace el pie derecho hacia el izquierdo. Coloque ambas manos a la altura del estómago con las palmas hacia arriba. Levante la mano izquierda hacia arriba, empujando; al mismo tiempo, baje la mano derecha con la palma hacia abajo hasta el costado, también empujando. No tense los músculos. Invierta el movimiento, subiendo la derecha y bajando la izquierda. Esto completa un ciclo. Tome aire al separar los brazos y exhale al acercarlos.

Realice 12 ciclos.

Cuarta pieza:

Este movimiento regula los órganos y la cabeza, favoreciendo la salud de manera generalizada. Trabaja especialmente sobre los estancamientos ocasionados por las  emociones.

Movimiento: Deje caer los brazos de manera natural sobre los costados.Tome aire. Gire la cabeza hacia la izquierda y mire hacia atrás, soltando el aire. Es muy importante que mantenga la vista en la línea del horizonte y vaya recorriéndolo según gira la cabeza, de modo que realmente mire hacia atrás al final del recorrido. Gire ahora hacia la derecha, tomando aire hasta legar al frente y soltándolo según llega al lado derecho. Repita el ciclo 6 veces. Ahora coloque las manos en los riñones y repita los giros de cabeza otras 6 veces. Por último, coloque las manos a la altura del pecho, con las palmas hacia arriba y repita otras 6 veces.

Quinta pieza:

Esta pieza beneficia el corazón y los pulmones. Especialmente indicada en problemas coronarios.

Movimiento: desde la posición de la pieza anterior desplace el pie derecho ampliando la distancia hasta la postura del caballo. coloque las manos sobre las rodillas, con los dedos sobre la cara externa de los muslos. Desplace el peso hacia la pierna izquierda y alinee cabeza, columna y pierna derecha. mantenga tres segundos y vuelva a la posición central. Desplace ahora el peso hacia la otra pierna y alinee. Complete 12 ciclos. Inspire en los extremos y exhale en la posición central.

Sexta pieza:

Actúa directamente sobre los riñones, mejorando la vitalidad. Especialmente indicada en casos de cólicos nefríticos.

Movimiento: desde la posición de la pieza anterior, desplace el pie izquierdo cerrando la posición hasta una distancia igual a la de los hombros. Suba los brazos por delante, con las palmas de las manos hacia arriba y estire completamente los brazos por encima de su cabeza.Inspire. Mantenga 3 segundos, inclínese hacia delante y baje todo lo que pueda, exhale. Debe alcanzar sus pies, sin doblar las rodillas. si no lo logra, baje hasta donde llegue y ,mantenga unos segundos. Si alcanza los pies, sujételos tirando ligeramente hacia arriba de ellos, tensionado levemente el cuerpo e inspirando. Mantenga 3 segudos. Suba lentamente y lleve las manos a los riñones, presione ligeramente, exhale.

Realice 12 repeticiones.

Séptima pieza:

Este movimiento está indicado para armonizar el hígado y la acumulación de emociones. Especialmente indicado en las afecciones hepáticas y siempre que sea necesaria una limpieza de hígado o vesícula biliar.

Movimiento: desplace el pie derecho y adopte la posición del caballo. Cierre los puños y extienda un brazo hacia el lateral con un movimiento de torsión, como si quisiera golpear con el dorso del puño. El otro brazo se desplaza hacia el costado. Recoja el brazo extendido y repita con el otro completando el ciclo. Exhale al golpear.

Realice 12 repeticiones.

Octava pieza:

Esta pieza completa las anteriores eliminando los bloqueos que hayan podido quedar.

Movimiento: recupere la distancia de los hombros desplazando el pie izquierdo. Deje caer los brazos de manera natural  a lo largo de los costados. Elévese de puntillas, mantenga unos segundos y déjese caer,rebotando ligeramente sobre sus talones. Repita 6 veces. ahora coloque las manos en la cintura y elévese de nuevo, repitiendo otras 6 veces. Coloque las manos delante del pecho, con las palmas hacia arriba, y repita nuevamente 6 veces. Inspire al elevarse, exhale al bajar.

Al terminar, deje caer los brazos hacia los costados  y mantenga las postura relajada unos minutos.

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